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domingo, 30 de octubre de 2011

Real-virtual, espacios de flujo-tiempo atemporal, espacio-tiempo


                Hoy en día tratar de acercarnos teóricamente al tema “La era de la información” consideramos que es  enriquecedor, tomando en cuenta las realidades distintas que tenemos que afrontar todos en torno a este nuevo eje. En el presente ensayo miramos estas realidades desde la magnífica conceptualización presente en el libro de Manuel Castells, con el fin de presentar un análisis crítico de los posibles efectos de las nuevas realidades sociales-globales para las juventudes.  En primer lugar abordamos el aspecto de lo virtual y lo real.  Luego analizamos la problemática de los espacios de flujos, de tiempo atemporal, y la relación determinante existente entre espacio y tiempo.  Finalmente concluimos expresando a nuestro parecer las posibles influencias de todo lo abordado en los “jóvenes”.

                Sabemos que todas las culturas están hechas de procesos de comunicación, y que todas las formas de comunicación se basan en la producción y el consumo de signos.  Así pues, no hay separación entre realidad y representación simbólica.  Analizar los conceptos de Virtual y Real nos puede servir para aclarar lo que deseamos expresar: Por un lado Virtual: que es tal en la práctica,  aunque no estrictamente en nombre de. Y por otro Real: que tiene existencia verdadera.  La realidad, tal como se experimenta, siempre se percibe a través de símbolos que formulan la práctica con algún significado que se escapa de su estricta definición semántica.  Es decir, siempre percibimos la realidad solo por medio de la idea (virtual) que nos hacemos de ella, con influencias de la sociedad y de nuestra estructura psicológica.

                Debemos iniciar definiendo, desde la teoría social, el espacio siempre en relación a las prácticas sociales y a su especificidad histórica.  De ahí decimos que es el soporte material de las prácticas sociales que comparten el tiempo.  También debemos acotar que la articulación material de esta simultaneidad es la que otorga sentido al espacio frente a la sociedad.  La cual –la sociedad- está construida en torno a flujos de capital, de información, de tecnología, etc.  Los flujos, son la expresión de los procesos que dominan nuestra vida: económica, política y simbólica, mas no solo un elemento de la organización social.  Ahora bien, el espacio de flujos es la organización material de las prácticas sociales, en tiempo compartido, que funcionan a través de los flujos.  Agregamos además que el espacio de flujos tiene tres capas: 1.- El circuito de impulsos electrónicos, que corresponde a la infraestructura tecnológica que soporta la red de flujos.  2.- Sus modos y sus ejes: basada en la red electrónica que está conectada a lugares específicos, los cuales tienes características y funciones bien determinadas, que conecta al nodo-localidad a la red, y que no permite que estas localidades puedan existir por sí mismas en esa red.  3.- Organización social de las élites gestoras dominantes, es decir, que la articulación de las élites y la correspondiente segmentación de las masas, representan el dominio social en nuestras sociedades. Pues vemos que mientras las élites son cosmopolitas, la gente es local.

                En la nueva era de la comunicación podemos presenciar en directo la creación de la historia, siempre que se estime lo bastante interesante por los controladores de la información.  La atemporalidad del hipertexto de los multimedia es una característica decisiva de nuestra cultura.  Por un lado podemos hablar de la cultura de lo eterno, porque la influencia llega a toda la secuencia de las expresiones culturales, y a la vez de lo efímero, porque cada secuenciación depende del contexto y objetivo por los que se solicita una construcción social determinada.    Apoyándonos de Libniz decimos que el tiempo es el orden de la sucesión de las cosas así que, sin cosas, no habría tiempo.  Pero también decimos entonces que el tiempo atemporal se da cuando las características de un contexto determinado provocan una perturbación sistémica en el orden secuencial de fenómenos realizados en ese contexto.

                Podemos concluir que la realidad que vivimos, de alguna manera como todas las de la historia, es virtual, y que a la vez existe una correspondencia nunca antes vista entre la realidad virtual digital y la realidad virtual presencial.  Lo cual seguro influye y afecta en todos y también en los jóvenes en la manera de relacionarse con los otros.  Lo cual, de ninguna manera nos puede llevar a concluir que, las nuevas maneras de relacionarnos provocadas por la realidad-virtual-digital son siempre más efímeras, pues también hemos evidenciado el fenómeno contrario, donde luego del encuentro digital ha llegado el presencial, y durante todo el proceso se ha podido vivir un compromiso y profundidas crecientes.  También podemos decir que, el tiempo atemporal es al espacio de flujo; como la disciplina temporal, el tiempo biológico y la secuenciación determinada son a los “lugares” de todo el mundo.  Pues la gran mayoría de las personas son segregadas de estas realidades globales, por lo que su concepción y experiencia de espacio y tiempo no serán tan halagüeñas como para las élites.  Y aquí las juventudes, al ser grupos sociales tan diversos, pero a la vez tan desprotegidos y heridos por el sistema son los más afectados en el proceso de segregación, estigmatización, necesarios para la viviencia de tiempos atemporales y espacios de flujos.

miércoles, 31 de agosto de 2011

“Las cosas ya no son como antes…”


FACULTAD LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES


Muchas veces escuchamos que las cosas ya no son como antes, que antes todo era mejor, etc.  Ciertamente reconocemos que a los que somos de las nuevas generaciones estas expresiones nos causan cierta molestia, mas no la nostalgia de quienes las enuncian.  En el presente ensayo presentamos un análisis sucinto de esta realidad desde dos posiciones presentes en los contenidos de las lecturas enviadas para esta tarea.  En primer lugar, escribiremos desde la óptica de la generación de nuevos modelos identitarios.  En segundo lugar presentaremos la crisis de las metainstituciones (como el estado) y sus correspondientes consecuencias.  Finalmente creemos que los argumentos presentados para el análisis de las posturas del trabajo del Grupo doce y del de Maristela Svampa, son sus aportes en torno a este tema.

Parece bastante necesario recurrir a la historia para luego tratar de explicar esta situación de la generación de nuevas modalidades identitarias.  Pues sobre todo bajo la forma contemporánea de la sociedad salarial, fue como se resolvió, al menos temporariamente, el dilema de cómo crear un vínculo capaz de asegurar la cohesión social y la autonomía individual.  A esto último lo llamamos individuación positiva.  Lo cual no duró mucho, pues en los años 70 este sistema entró en crisis.  Obviamente los asalariados no estaban en igualdad de condiciones, lo cual generó pronto la individuación negativa.  Estamos hablando de la pérdida de garantías sociales, de aspiraciones y de acogida en las estructuras de la sociedad. Podríamos decir que el peso que exige esta individuación negativa crea una insatisfacción identitaria, que se convierte en el problema central del individuo moderno.  La individuación negativa y su correspondiente exclusión y presión ante los sujetos, ponen de manifiesto también cómo la postergación de la responsabilidad ilimitada del individuo puede reducir su capacidad de acción y derivar en impotencia  psíquica (malestar, estrés, depresión). Así, dependencia y depresión son las dos caras de la moneda del "individuo soberano".  Podríamos cerrar esta brevísima explicación diciendo que los cambios en las injustas estructuras generan des

                Las metainstituciones y sus herramientas de significación ya no significan nada.  Suena bastante cruel, pues aquí caben no solo el estado, sino otras estructuras como la Iglesia, entre otras.  Sus instituciones por lo tanto (las del estado) encargadas de reproducir subjetividades, no pueden cumplir con dicho cometido.  Pues el Estado como metainstitución ya no es la reguladora absoluta del significado y por lo tanto de los sujetos.  El mercado es ahora quien regula todo esto, pero no de la misma forma.  Pues no es un paso de regulación absoluta del estado a la regulación absoluta del mercado.  Es más bien un dominio del mercado en el cual no existe regulación absoluta.  Por lo tanto a éste  no le interesa articular sentidos a las instituciones sobre las cuales tiene el dominio, ni sobre la identidad de sus individuos.  Lo que le interesa es expandir la red mediante sus nodos, por los cuales impera la desregularización y el caos –como contrario a cosmos-.  Así cerramos diciendo que las subjetividades se disparan, por lo cual estamos llamados a fijar reglamentaciones contextuales, que nos permitan vivir y habitar por lo menos, con algunos mínimos, con lo anterior parece que estamos parafraseando a Adela Cortina con su libro Ética Mínima.