viernes, 8 de marzo de 2013

Aporte de la Pedagogía Crítica: en ciudadanía, y derechos humanos, al paradigma del Buen Vivir


“Una ciudadanía planetaria es en esencia una ciudadanía integral, por lo tanto, una ciudadanía activa y plena no solamente en los derechos sociales, políticos, culturales e institucionales, pero también económico-financieros.” (Gadotti)

            Criticar desde la educación el modelo globalizador, considerado por los neoliberales como la única y absoluta opción hacia la cual seguir caminando inevitablemente, ha sido el gran aporte de los debates suscitados por la pedagogía crítica, especialmente en torno a los temas de ciudadanía y derechos humanos.  El presente estudio además de reconocer estas contribuciones, busca problematizar de qué forma las mismas, pueden aportar dialécticamente al paradigma alternativo del Buen Vivir.

Iniciamos nuestro análisis teórico presentando sucintamente una síntesis de la pedagogía crítica, tanto histórica como epistemológicamente.  De esta forma pretendemos sentar bases sólidas de una categoría transversal en nuestro estudio.  En segundo lugar mostramos los debates propiciados por la pedagogía crítica en torno a los temas de ciudadanía y derechos humanos. La pedagogía crítica busca desde dichas problematizaciones, dar a entender la dimensión política  de la educación, donde su mensaje liberador propugna la toma de conciencia del sujeto de la raíz de la cual nace su condición de oprimido. Finalmente, y como preludio a lo que esperamos sea nuestra contribución con este estudio, presentamos algunas ideas relevantes en torno al aporte del paradigma alternativo del Buen Vivir a la humanidad y al proceso planetario mismo.

Para hablar de pedagogía crítica, creemos necesario mencionar primero los antecedentes epistemológicos, es decir, los trabajos de los teóricos de la escuela de Frankfurt; Horkheimer, Marcuse, Adorno, Habermas, entre otros.  Quienes en su análisis, sostienen que la profundidad y extensión de la dominación podían ser abiertas a la modificación y transformación sólo a través de la comprensión dialéctica entre el individuo y la sociedad.  Entonces se analiza la ideología de dominación presente detrás de los conceptos de neutralidad y apoliticidad en la ciencia y técnica positivistas.  La cultura está impregnada de procesos específicos que envuelven relaciones antagónicas vividas entre diferentes grupos socioeconómicos con desigual acceso a los medios de poder y a una resultante desigual habilidad de producir, distribuir y legitimar sus principios compartidos y sus experiencias. De esta manera la pedagogía crítica aborda la escuela, como parte de la cultura, y junto con los estudios de Althusser entiende la vida en las escuelas como parte del aparato ideológico del estado, capaz de reproducir la ideología dominante en la sociedad a través de los estudiantes.  El segundo punto es la relación entre el currículum oculto y el control social.  La pedagogía crítica analiza este aspecto de manera contraria a la educación tradicional que le da primacía a la formulación de objetivos en lugar de reconocer que todo aquello que transmite y acompaña al conocimiento, dentro de las escuelas y la cultura, en sus distintas formas, reproduce los intereses de clase, las jerarquías, y permite el control social.  Para esto se apoya la pedagogía crítica en los trabajos de Foucault, pues las relaciones de poder se reproducen incluso mediante la infraestructura, y los mecanismos de control implícitos de cada cultura.  En tercer lugar nos referimos a la relación entre socialización y reproducción de clase, género y desigualdades sociales, que es ignorada debido a la preocupación por encontrar formas de enseñar un conocimiento que en gran parte es predefinido y que, por lo tanto, se cierra al  conocimiento necesario para la sociedad, la escuela o sitio social inscrito en relaciones de poder específicas.  Concluimos parafraseando a Marcuse, para quien la tesis central de la pedagogía crítica, no es un análisis pesimista de la sociedad y sus múltiples relaciones, sino el estudio necesario de las mismas para poder generar un cambio y construir procesos alternativos de humanidad (Giroux, 2004).

Aquella concepción educativa que entiende a las escuelas como instituciones neutrales diseñadas para suministrar a los estudiantes el conocimiento y las habilidades que necesitan para desempeñarse exitosamente en la sociedad, permitió que la estructura y la ideología de la sociedad dominante sean interpretadas aproblemáticamente, incluso sin cuestionar la gran relación existente entre las escuelas y el orden industrial u otras relaciones más obvias como entre escuela y ciudad.  Es ineludible reconocer que la escuela no está de ninguna forma aislada, es parte de universos más grandes, y en este caso, siguiendo a Freire diremos que la misma ciudad es educadora, por lo tanto de ésta depende la escuela. (Freire, Paulo, Política y Educación, Siglo XXI, 2000, pág. 19.) No podemos dejar de reconocer que si bien es cierto que la escuela depende de las construcciones sociales y políticas de la ciudad, esta última también depende del accionar de los agentes político-educativos de la escuela.  Justamente allí esta la esperanza, de una educación crítica, que busca resistir y construir nuevas ciudadanías mentales, políticas e incluso físicas.

El concepto de ciudadanía es un término de creación moderna por el cual se reconoce a un individuo en su relación con la colectividad y con las obligaciones que el estado tiene con el individuo como los deberes para con el estado, Ansión et. al.(2007) citando a Siniezo López (1997), “La ciudadanía implica un sentido de pertenencia y membrecía a una determinada comunidad política entre cuyos miembros se establecen relaciones de interdependencia, responsabilidad, solidaridad y lealtad” (p. 51). Bajo la ingenuidad del concepto moderno de ciudadanía, se ha caído e interpretado este concepto como chovinismo, es decir un patriotismo patológico que ha llevado a la humanidad al odio del otro, al punto de llegar a crear una tecnología demasiado sofisticada al servicio del genocidio, tal es el caso de las últimas guerras mundiales. Hoy se trata de rediseñar en el concepto de ciudadanía, acercándonos a una conciencia planetaria en donde el objetivo sea la apropiación del otro, porque he sido educado con otro, por el otro; la ciudadanía consiste en disponerse a ser receptivo a las vicisitudes de los otros, ya no solamente es mi realidad lo que a mí me afecta sino el bienestar colectivo de los que vivimos en este planeta.
           
Según Michel Apple (1999), las escuelas democráticas como la democracia misma no se producen por casualidad.  Se derivan de intentos explícitos de los educadores de poner en vigor las disposiciones y oportunidades que darán vida a la democracia.  Explicaremos lo anterior desde dos puntos de vista: el primero es la creación de estructuras y procesos democráticos dentro de las escuelas.  El otro es la creación democrática de un currículum que aporte experiencias de ciudadanía.  En el primer caso se elabora una crítica que fundamenta la participación ciudadana democrática en la escuela por parte de todos los agentes del proceso educativo, no limitando la participación ciudadana a la representatividad de uno o dos estudiantes en las decisiones ya tomadas por parte de los directivos.  Así mismo se analiza la poca democracia existente en las políticas educativas tomadas por parte de los gobiernos, incluso  en torno a temas de reflexión democrática.  La educación ciudadana y crítica debe ser democrática en todos los niveles del sistema educativo, para poder estar a la altura de las relaciones de poder contra las que se resiste.  Así damos paso al segundo tópico, el de los curricula ocultos, que se refiere a aquellos contenidos y sobre todo a aquellas formas y estructuras que dentro del aula de clase, o de la misma escuela, que reproducen aquellos esquemas de acuerdo a los intereses de poder de aquellos que los organizan y tienen mayor poder.

La educación en derechos humanos se vuelve una educación política por cuanto el sujeto toma conciencia de la raíz de la cual nace su condición de oprimido. La educación en derechos humanos hace que la persona no solo se llene de conocimientos sino también reconozca la relación existente entre el proceso del aprendizaje y el uso social del conocimiento.  Así en el marco de la pedagogía crítica esta educación se preocupa por los vulnerados a causa de la reproducción de la injusticias sociales propiciada por el sistema de producción sostenida en la idea de progreso; de esta manera el objetivo de la educación en el marco de la pedagogía crítica se centra en observar las estructuras de poder que se generan dentro y fuera del sistema educativo. El educador crítico en derechos humanos, nos dice el autor en mención, debe ser capaz de entender y analizar cómo el componente de poder de la educación funciona e interactúa con el currículo, puesto que el diseño curricular muchas en la mayoría de los casos responde a los requerimientos de los grupos de poder de la sociedad y por lo tanto se ven alterados y vulnerados en la mayoría de los casos los derechos humanos. Para Magendzo (2005) el centro de esta reflexión y práctica consiste en que las personas elijan cómo y qué aprender y esto se da gracias a que posee perspectivas críticas, pero sería  una ingenuidad hacer únicamente una crítica de los sistemas de dominación abierta o encubierta,  lo importante también está en comprender los subyacentes conceptuales que la originan y orientan. Un último punto que queremos mencionar es que la educación en derechos humanos en el marco de la pedagogía crítica invita a no olvidar la historia especialmente aquella asociada las vivencia de los derechos humanos como las luchas sociales por la reivindicación de los mismos y el campo ganado en lo referente a declaraciones, tratados e instituciones encargadas de velar por ellos. Magendzo (2005)

Entendemos el buen vivir como “.. un proceso en construcción y reconstrucción que encierra procesos histórico-sociales de pueblos marginados históricamente.” Además, se presenta como una alternativa al modelo hegemónico del desarrollo, que cuestiona críticamente los fundamentos de una cultura global depredadora tanto epistemológicamente como en la praxis.  El buen vivir  surge como una propuesta crítica desde la periferia, tanto geográfica, como política y “académicamente, pues aquellos que desde la larga noche colonial fueron exiliados de lo que ancestralmente fue suyo, son los que escuchan el clamor de sus hermanas y hermanos, el de la Pacha mama, y se interesan ahora por resistir con firmeza a la vorágine globalizadora-capitalista.  Las bases del desarrollo son cuestionadas incluso, cuando  la razón instrumental –logos occidental- , ha dejado de ser entendida como la fuente absoluta y única para acceder al conocimiento, cuando se ha criticado al positivismo y a su supuesta objetividad y neutralidad científico-política, cuando hemos entendido que los privilegios que nos concede la técnica no son democratizados en igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos del mundo, sino que todo lo anterior está intencionalmente organizado para mantener el poder y finalmente los recursos entre las estructuras que a lo largo de la historia albergaron solamente a los que están arriba.  “El sumak kawsay aparece anclado en el legado histórico de los pueblos andinos, en sus prácticas cotidianas, en su sabiduría práctica.  Se nutre de los aprendizajes, de las experiencias y de los conocimientos de las comunidades indígenas”, que como dijimos anteriormente, fueron relegadas, consideradas de menor valor, solamente folklóricas, pero que hoy, en sus procesos de resistencia, se siguen construyendo y reconstruyendo para proponernos caminos hacia nuevos proceso planetarios, reconociendo que su sabiduría tiene un vasto valor, que les ha permitido mantener equilibrios holísticos y solidarios, generadores de vida, y de comunidad, mientras que el dualismo occidental ha carecido de todo esto, con todas sus pretensiones de validez racionales (Acosta, 2012).
           
            Podríamos concluir diciendo que tanto la pedagogía crítica, en los temas que abordamos: ciudadanía y derechos humanos, como el paradigma Sumak Kawsay, convergen dialécticamente en varios puntos importantes.  Por un lado, ambos se presentan como una crítica al sistema global neoliberal-capitalista.  Por otro lado, ambos reconocen que las estructuras positivistas, racionalistas, cientificistas que se reproducen culturalmente en la sociedad y en la escuela pertenecientes a este paradigma, tienen grandes limitantes, por las dicotomías y exclusiones que ellas ocasionan.  Entonces bien, tanto a la pedagogía crítica, como al buen vivir, además de importarles la crítica a todo este modelo deficiente, proponen caminos de salida alternativos, más humanos y solidarios, coperativos, tiernos, holísticos y de acogida hacia los más débiles.  Eh ahí su más importante relación para el tema que nos compete en esta investigación, y es justamente hacia allá, por donde queremos caminar contribuir con la problematización teórica sobre la convergencia entre estos dos temas de crítica y aporte alternativos.

martes, 11 de diciembre de 2012

¿CUÁL ES EL APORTE DE LA FE Y DE LAS RELIGIONES A LA HUMANIDAD?


            El tema a simple vista suena bastante contradictorio para unos, para otros polémico y como siempre, para otros suena otro asunto insignificante.  Con estas realidades vamos a tratar de abordar esta ponencia.  En primer lugar debemos reconocer que las religiones han sido tanto causa de: altruistas y heroicas proezas liberadoras de la humanidad, como de deplorables y deshumanizantes opresiones y muertes.  Incluso el día de hoy, en aquellos lugares en donde no llega ni el Gobierno, ni ninguna entidad pública o privada llegan las organizaciones solidarias, asistenciales de las distintas confesiones religiosas, con sus adeptos dispuestas a dar hasta la vida por sus hermanos y hermanas.  Así también, incluso entre las organizaciones más criminales del mundo están implicados creyentes y líderes religiosos, que ocupan la fe y la religión como el opio para mantener dormido al pueblo.  Pero aunque todo esto sea cierto, queremos aquí, en honor al tiempo, responder cuál es el aporte y reto que las religiones pueden hacer hoy a la humanidad, para lo cual recurriremos al análisis académico, filosófico, etimológico, entre otros.

Iniciemos reconociendo el valor anemnético de la fe.  Según Juan Bautista Metz, teólogo fundador de la Teología Política, corriente precursora de la Teología de la Liberación Latinoamericana, el valor que tiene ha tenido la fe a lo largo de la historia es el recuerdo subversivo.  Con recuerdo subversivo nos referimos a la fuerza histórica que han tenido los diferentes fundadores o personajes de la revelación de Dios en las diferentes religiones.  Si nos ponemos a pensar, Jesús, Mahoma, Juan el Bautista, T’unupa, hijo del dios supremo Wiraqucha (entre los Incas), Mao, Gandhi, etc, han sido personajes religiosos pero a la vez políticos, que han desestabilizado el poder de los que han abusado con él de los más débiles.  Entonces, el recuerdo de todos estos personajes y de los mártires dice Metz, es subversivo, pues si ellos en condiciones mucho más adversas que las nuestras pudieron luchar por la Vida y el amor confiando en Dios y en los otros, con muchas más razón nosotros podemos luchar en contra de las injusticias y de los injustos, tomando las fuerzas de la fe y del amor.  Es este uno de los aportes fundamentales que ha dado la fe y por ende las religiones a la historia de la humanidad, y lo sigue dando, por supuesto que a aquellas mentes que han decidido y podido escapar del condicionamiento y la opresión que las mismas religiones han propiciado.

Así debemos decir que la palabra Fe, viene del término latino fidei, cuyo similar en griego es pistew,  y significa creer algo que alguien nos dice, pero es importante resaltar que, ese alguien tiene que ser una persona con autoridad para el pueblo, por lo tanto debe ser alguien de confianza, reconocido como tal por su gente.  Ahora bien, debemos resaltar que la fe es propia del ser humano, de todos, ya que no podemos vivir sin ella.   La fe es intrínsecamente humana, pues todos los seres humanos debemos confiar a lo largo de nuestra vida en muchos “algos” que nos dicen muchos “otros” seres humanos.  Debemos confiar por ejemplo, en la veracidad de: la receta que nos da un doctor, del análisis del psicólogo, del conocimiento compartido por el maestro, en la profesionalidad del taxista, del albañil, etc… Nadie puede vivir sin fe, al menos debe confiar en alguien.  Esta experiencia es ya una realidad que nos vincula inevitablemente con una realidad trascendente, es decir, con algo que va más allá del momento y del lugar físico en el que nos encontramos.  Pero además debemos decir que, desde nuestro punto de vista antropológico, el ser humano posee una dimensión espiritual como parte y necesidad básica de su humanidad, y por lo tanto le es propia la trascendencia.  Queremos decir con esta dimensión que todos, lo queramos o no, seamos conscientes o no, tenemos la necesidad de expresar nuestra natural vinculación con el Otro (con mayúsculas), que puede ser entendido por unos como: el amor, la fuerza creadora y unificadora del cosmos, como Dios, Jesús, Alá, YHVH, Pachacamac, Pachamama, etc…, pero de una u otra forma necesitamos expresar esa vinculación a lo largo de nuestra vida.  Más adelante explicaremos este asunto.

            Ahora bien, si todos somos de cierta forma hombres y mujeres de fe, como lo expresamos anteriormente, y transcendentes por antonomasia, es decir que la trascendencia nos es propia como seres humanos, entonces nos es propia la religación, o religión también.  Pues la palabra religión viene de los términos religare y re-eligere.  El primero quiere decir vincular, religar.  El segundo hace referencia a volver a elegir.   Aquí empata muy bien el primero, es decir vincular o religar a los seres humanos entre sí, con la Pacha Mama, Gaia, o con su trascendente inmensidad, complejidad y belleza.  Estamos hablando de una religión natural, por decirlo así, pues todos creamos o no en Dios, somos parte del complejo conjunto de inter-retro-relaciones generadoras y vinculadoras de vida, amor y cooperación.  Más allá de nuestros credos o ausencia de ellos, todos estamos vinculado con todos y con todo, hagamos lo que hagamos afectamos al universo, y somos afectados por cada miembro de éste. 

Ahora bien, podemos ya comenzar a hablar de religión, luego de haber explicado que este concepto, aunque no es sinónimo de fe, está ubicado muy de cerca con él. Hoy en día al conversar con mucha gente a cerca de las religiones resulta varias veces insípido.  Si bien es cierto, existe respeto y tolerancia -más en los jóvenes-, pero el diálogo que sigue es muy pobre.  “Todas las religiones son lo mismo, nos llevan al mismo Dios pero con nombres y formas distintas…” Esto hemos escuchado casi siempre entre los “más abiertos y ecuménicos” y el diálogo termina ahí.  ¿Será que este discurso resulta a final de cuentas valioso, e incluso justo?  Otra postura algo común es la siguiente: “Yo creo en Dios pero no creo en ninguna religión, porque los pastores, curas, monjas…”  Entonces bien, vemos que este fenómeno es parte de la influencia global ¿posmoderna?, inundada de subjetivismo, relativismo, esoterismo, y no podemos dejar de mencionar el toque de sincretismo del ambiente.  Con lo que hemos dicho hasta ahora buscamos abrir el panorama para despertar interrogantes y dudas entre los lectores, y así generar conocimiento.

                Recordemos que religión hace referencia a los términos religare y re-eligere.  Religare quiere decir vincular, religar.  Re-eligere hace referencia a volver a elegir.  Hablemos ahora ya de la segunda connotación, es decir de re-eligere, pues la religión estrictamente hablando requiere de una elección, y de alguna forma de una doble elección.  Es el ser humano quien elige ese estilo de vinculación, pero también creemos que es Dios quien escoge al ser humano. Lo anterior es intrínseco a las religiones, así como el hecho de contar con un conjunto de rituales, ritos y símbolos, pero también el ser capaz albergar a un grupo de personas, y justamente son ellos, los adeptos religiosos, los que determinan si tales o cuales ritos, símbolos, acciones o actitudes corresponden o no a la doctrina y práctica de esa religión. 

El grupo de personas es el que juzga coherente a su personal.  Aquí encontramos mucha riqueza, y además un encuentro más real con la trascendencia.  Éste es uno de los grandes aportes de la fe y de las religiones hoy, el compromiso, perseverancia y tolerancia que éstas generan entre los miembros de su grupo.  Valores tan necesarios hoy, y que no se pueden aprender si no es en la práctica con los otros.  Porque es muy fácil tener una religión o un Dios personal, porque así nadie nos cuestiona nada. Nadie critica ninguna de nuestras actitudes, y por lo tanto podemos manipular a nuestro antojo la imagen de dios que por el momento nos sirve (fetichismo).   Podemos realizar yoga, mantras, ejercicios zen, pero sin ser parte de ningún grupo, porque queremos evitar cualquier tipo de compromiso real y nos contentamos egoístamente en “encontrarle a dios para vivir en un ambiente de paz y tranquilidad”.  Si bien es cierto esto responde a la necesidad de mística y espiritualidad propias del ser humano, que habíamos dicho antes, y por lo tanto suscitar cierto encuentro con Dios, pero ¿realmente es esto válido cuando el mundo de hoy requiere gente que se comprometa con el cambio?  ¿Es válido evitar un compromiso con un grupo de personas porque sus representantes cometen muchos errores premeditados? ¿Es válido vivir mi fe en la soledad, porque no soy capaz de tolerar los pensamientos y sentimientos de los otros?

                Otro aporte claro que pueden hacer las religiones hoy es colaborar con su carga trascendente para construir un proyecto de una ética mundial, como nos dirá el famoso Filósofo y Teólogo Alemán Hans Küng.  Es decir, dar cada una lo mejor de sí, su gente, sus recursos, su solidaridad y mística para aportar hacia un mundo más humano y solidario, en donde los dogmas y moralidades queden a un lado, y la vida humana sea privilegia y defendida como se merece.  Difícilmente podríamos hablar de inculturación el día de hoy, pero sí de un compartir interreligioso. Dialogar mutuamente para aportar lo mejor humana y espiritualmente para nuestro mundo.  Realmente a Dios lo podemos encontrar de mil formas, y de seguro que las religiones son una de ellas, siempre y cuando ninguna se crea absoluta o única, y si a la vez provocan una búsqueda que se genere un impacto positivo en la realidad y en las personas concretas.

            Hablemos también de la sencillez y humildad, como dos valores que las religiones nos pueden enseñar hoy, en un mundo en donde se privilegian otros valores, como la competencia y el egoísmo. Ahora bien, experimentar a Dios no puede ser un momento individual.  Es un proceso, pues implica tres pasos, el primero es darle un nombre o un concepto a Dios, el segundo es reconocer que ese nombre no es Dios sino solo una imagen de él, y por lo tanto menos de lo que Dios es, y, finalmente en el tercer paso, aunque reconocemos que es necesario identificara Dios con imágenes hechas por nosotros, tomamos en cuenta a la par que esa es la única manera de acercarnos humanamente desde nuestras limitaciones a Dios.  De esta forma nos percatamos de nuestra gran capacidad de universo, pero también de nuestras grandes limitaciones, y así enseñamos el valor de la sencillez al reconocer que por más sabios y grandes que seamos no podemos llegar nunca a la verdad absoluta, y que es mejor escuchar con humildad otros puntos de vista, que creer que el nuestro es el único y mejor.

Finalmente mencionaremos otros valiosos aportes que los que tenemos fe, podríamos hacer a la humanidad, y ese es nuestra capacidad de mirar más allá lo material y de reconocer más razones válidas que la racionalidad, que lo empírico y lo comprobable con leyes y teorías científicas, para entender el Universo.  Nos es propio, o por lo menos, nos debería ser propio reconocernos parte de un planeta y de un Universo vivos, (la ecología)  que siguen en expansión, creciendo en tantas dimensiones y realidades que nos es imposible comprenderlo solo como una máquina prediseñada para cumplir cuatro funciones básicas, y valorar más bien, como una de nuestras principales misiones, las diferentes maneras de vincularnos, religarnos con las realidades, mediante experiencias espirituales y afectivas, como el amor, la ternura, la solidaridad, la cooperación, etc.  Por lo tanto estamos valorando también la interculturalidad, en donde Dios no solo se manifiesta a una única etnia o cultura, sino que se hace presente en el diálogo entre hermanos de diferentes culturas y etnias.  Además valoramos los diferentes saberes, pues reconocemos que no son absolutas entonces, ni la racionalidad y ciencias occidentales, y son igual de valiosas las experiencias, ritos y reflexiones de los incas, montubios, mayas, tutsis, zen, etc.

Como conclusión podríamos decir que más que una exigencia a vivir o a ser parte de una religión, el aporte es una invitación a vivir todos los seres humanos en religación mutua, con la Tierra y con la Trascendencia, en donde valoremos la dimensión femenina del mundo y de cada ser humano.  La dimensión femenina es nuestra capacidad de apertura y acogida a lo diverso, más necesitado de solidaridad y diferente, y que por lo tanto nos enseña a vivir en comunidad, con los valores de tolerancia, respeto, compromiso político y social, a valorar lo ritual y los sentimientos que brotan de cada corazón de los seres humanos y de cada rincón del Planeta, pues somos intrínsecamente hermanas y hermanos, vinculados, y parte de la vida misma que es un gran rito de amor y cooperación.

Gracias

miércoles, 3 de octubre de 2012

Patriotismo hoy???


Triunfaron las armas nacionales comandadas por García Moreno, quien tomó a su cargo la defensa de la integridad territorial contra la invasión peruana secundada traidoramente por el General Guillermo Franco. El día 24 de septiembre de 1860, al culminar con la toma de Guayaquil, una de las más brillantes y notables campañas de la historia ecuatoriana, que restauró la unidad nacional, la independencia y el honor de la República.
 
A raíz de aquella gloriosa gesta militar, García Moreno decretó el 26 de septiembre de 1860, el uso de la Bandera Tricolor como símbolo oficial y sagrado de la patria, pues hechos de esta naturaleza deben vivir en la memoria de los ecuatorianos, para mantener latente el fuego del patriotismo y los sentimientos de unidad entre todas las regiones de la patria.  Entonces el Congreso Nacional acuerda, colocar a su nombre una placa conmemorativa del mismo hecho histórico en el monumento que la gratitud del Ecuador erigirá a García Moreno en Guayaquil.  Además declara el 26 de septiembre de cada año como Día de la bandera nacional, debiendo izarse obligatoriamente ésta, tanto en los edificios públicos como en los particulares.

Estimadas compañeras y compañeros, y todos quienes hacemos el país y la Unidad Educativa:
El día de hoy conmemoramos un año más de una gloriosa gesta patriótica, pero para la mayoría de nosotros, ya en la práctica, es otro día más.  Por esta razón, en este momento no analizaremos lo importante de este día cívico, ni tampoco compartiremos con ustedes una melancólica reflexión, de cómo deberíamos ser los estudiantes de nuestra patria, o de qué es lo que deberíamos sentir, o del cómo actuaban los estudiantes de nuestra Institución años atrás.  Analizaremos más bien, algunos por qués de nuestra actitud actual, y por lo tanto, de nuestra falta de memoria histórica.  Nos es inevitable hablar para este fin, de la gran influencia de la Posmodernidad que absorbemos por los poros en nuestras vidas, por lo cual explicaremos a breves rasgos este término:

La posmodernidad es un conjunto de nuevos fenómenos sociales, culturales, políticos, religiosos, artísticos y filosóficos, que nacen como un rechazo a los valores tradicionales en todos estos ámbitos y en otros más, privilegiando lo momentáneo por sobre lo eterno, lo diverso, subjetivo y plural por sobre lo reglamentado, objetivo y tradicional.   Entonces es momento de: cuestionarnos en primer lugar si lo moral o tradicional es siempre lo más correcto y humano, y de descubrir entonces que no siempre es así, y que muchas veces es lo ético, es decir, la puesta en práctica de ciertos valores que hoy en día sí responden a las nuevas y diversas realidades que vive la humanidad, el camino para construir una cultura de paz y una humana sociedad.

No estamos diciendo que debemos dejarnos llevar por la avalancha posmoderna y acoplarnos en todo, a lo que ella trae consigo.  Estamos diciendo más bien, que debemos dejarnos cuestionar por ella, que mucho de bueno puede traernos, como el gran valor que le asigna al individuo, a la vida y a la diversidad, pero también debemos ser capaces de cuestionarla en la práctica y de ser críticos con ella.  

Démonos cuenta por ejemplo, que el patriotismo, lo castrense, lo sagrado de los límites territoriales no son valores de la actualidad, y como dijimos antes, son más bien rechazados por las culturas actuales, y más por las juveniles.  Claro que esto tiene su gran valor también, puesto que lo patriótico y castrense ha estado asociado siempre con la delimitación y expansión de territorios, con las luchas sangrientas e injustas, donde el más fuerte ha pasado siempre por sobre el más débil, e incluso la historia hegemónica, registra únicamente las proezas desde el punto de vista de los vencedores, haciéndolos a éstos héroes, y a los otros, a los vencidos, a los que injustamente han sido tratados, marginados, raros y bárbaros. Incluso en los relatos se les ha relegado a un par de nombres sin valor alguno, que nadie los recuerda.  Lo que queremos decir es que en nuestro inconsciente colectivo, con influencias  posmodernas, le somos indiferentes o en otros casos contrarios explícitamente al patriotismo tradicional y a todos sus símbolos, por que nos religan con tales atrocidades, pero además porque a lo político le hemos asociado la politiquería, el robo, y la imposición.  De ahí que para nosotros y para muchas culturas urbanas y juveniles de la actualidad, tenga tanta primacía por sobre lo patriótico y partidista, lo ecológico y lo artístico, dos nuevos valores de la sensibilidad posmoderna,  y que prefiramos ser ciudadanos del mundo, sin límites geográficos, a ser los clásicos miembros del tradicional barrio de la ciudad.

Ahora bien, y como decíamos antes, también debemos mostrarnos críticos ante la posmodernidad, tomar en cuenta por ejemplo, que nuestro pueblo, como muchos otros, por influencias de ésta, ha perdido la memoria de los hechos del pasado, y que por lo tanto, corremos el riesgo de olvidarnos que ciertos caminos ya los transitamos antes.  Caminos en los que ya nos robaron, en donde ya está todo planificado para que los mismos de siempre vuelvan a ser vencedores y nosotros los vencidos.  Es allí cuando debemos ser  críticos en la práctica decíamos, es decir, recurrir a las fuentes de información abundantes de hoy, y sobre todo a nuestros ancianos y sabios de nuestras familias, y escucharlos, valorar su conocimiento, su cosmovisión, y su manera cíclica de pensar, pues la concepción del tiempo lineal europea solo es una estrategia para provocarnos amnesia, y evitar así el recuerdo de lo que ya nos hicieron. Recordemos entonces que SOLO UN PUEBLO QUE CONOCE SU PASADO, PUEDE CONSTRUIR SU HISTORIA LIBRE EN EL PRESENTE, y así sabremos romper las cadenas, pues sentimos correr por las venas del Gran Sucre su sangre y valor.


domingo, 22 de julio de 2012

“Nada hay mas importante que la educación de la niñez y la juventud, porque de ella depende toda la vida.” Juan Martín Moye



                  Mirar con nostalgia hacia atrás procurando que los jóvenes y las realidades de hoy sean como fuimos en el ayer es tiempo perdido, y a la vez una injusticia.  Es tiempo perdido porque queramos o no, todos estamos en constantes cambios acelerados, y nunca vamos a regresar al ayer.  Ahora bien, es una injusticia porque, aunque los cambios desestabilizan todas las instancias de la vida social, entre ellas a la familia, a la Iglesia y a la escuela creándonos confusión, también es cierto que estos mismos cambios traen consigo una infinidad de mejoras, de retos y de nuevos valores que emergen globalmente en la modernidad líquida que estamos viviendo, y que por lo tanto son también soplos del Espíritu que renuevan constantemente la faz de la Tierra.
                  Si por un lado decimos que los jóvenes de hoy en día son diferentes entre sí, diferentes a las anteriores y que no vivencian los valores tradicionales, debemos decir también que por otro lado muchas “juventudes” muestran una sensibilidad y respeto admirables frente a la ecología, a la equidad de género, a la pluralidad cultural-étnica, a las diferentes opciones sexuales, al valor del individuo como sujeto de derechos y de decisiones, etc.  Esto nos muestra que hablar de ausencia de valores entre los jóvenes es un error.  Más bien el imperativo y el camino para los procesos educativos actuales es el diálogo, el consenso, la ética mínima, para que todos nos permitamos inter-relacionarnos con humildad y aprender en la diferencia.  Pues a los que hemos vivido un poco más nos hace falta también aprender.  Entonces nos apoyamos en nuestra sabiduría ancestral para invitar a todos los miembros de la Unidad Educativa a ABRIRSE AL DIÁLOGO, A APRENDER Y SENSIBILIZARSE JUNTO AL OTRO, A SENTIRSE PARTE DE UN MISMO PROYECTO. Pues desde la perspectiva andina no existen dualismos ni divisiones infranqueables, sino coexistencia de los distintos o contrarios aportándose mutuamente: Sol-Luna o Inti-Killa, Pachacamack-Pachamama o Dios Padre y Madre, Anciano-joven o Huayna-Machu, Hombre-Mujer o Kgari-Warmi.  Solo de esta manera se mantiene el equilibrio y se genera vida entre todos los hijos e hijas de la Madre Tierra (SUMAKAUSAY).
                  Con este presupuesto la UELI-Q les da a todas y a todos la bienvenida a un año de nuevas luchas y de construcciones, de sueños solidarios, humanos y cristianos.  Pues creemos que es el momento de aprovechar las nuevas sensibilidades y valores de nuestros estudiantes, para llevar a cabo procesos de enseñanza-aprendizaje mutuos, nuevos proyectos pedagógicos que generen vida en armonía para nosotros y para los demás. De esta manera, las autoridades y docentes estamos abiertos a aprender con criticidad las novedades que nos aportan nuestros chicos.  Pero a la vez preparados con profesionalidad y mística a compartir nuestros valores ancestrales, familiares y espirituales y nuestros altos conocimientos académicos con los jóvenes que nos son confiados por Dios y sus padres. Pues queremos que juntos, como UELI-Q, asumamos en solidaridad y sin miedo los nuevos retos y oportunidades que nos exigen: nuestro sistema Educativo, la sociedad y el Planeta, y a través de ellos nuestro Dios que es Padre y Madre, de justicia, liberación y ternura.